11 mar. 2011

Siempre desafinado

Eres tan duro como la piedra de mi mechero. Me asaltan dudas de si te quiero. Eres tan frío como el agua que baja libre de la montaña.  Y no lo entiendo, fue tan efímero el caminar de tu dedo en mi espalda dibujando un corazón. Y pido al cielo que sepa comprender estos ataques de celos que me entran si yo no te vuelvo a ver.  Le pido a la luna que alumbre tu vida, que la mía hace tiempo que ya está fundida. Que lo que me cuesta querer sólo a ratos, mejor no te quiero, será más barato. Cansado de ser el triste violinista que está en tu tejado. Tocando para inglés siempre desafinado.  
Eres tan tenue como la luz que alumbra mi vida, la más madura fruta prohibida. Tan diferente y parecida a la tormenta que se llevó mi vida.  Y no lo entiendo, fue tan efímero el caminar de tu dedo en mi espalda dibujando un corazón. Y pido al cielo que sepa comprender estos ataques de celos que me entran si yo no te vuelvo a ver.  Le pido a la luna que alumbre tu vida, que la mía ya hace tiempo que está fundida. Que lo que me cuesta querer sólo al rato, mejor no te quiero será más barato. Cansado de ser el triste violinista que está en tu tejado. Tocando para inglés siempre desafinado. Mientras rebusco en tu basura van creciendo los enanos de este un circo que un día montamos. Pero que no quepa duda, muy pronto estaré liberado. Porque el tiempo todo lo cura, porque un clavo saca otro clavo. Siempre desafinado. Mientras rebusco en tu basura van creciendo los enanos de este circo que un día montamos.

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