10 may. 2011

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Una gota de vino baja, lenta, por la copa, ya casi olvidada. Sus ropas quedan genial en el suelo de esa suite del hotel. En el ambiente se huele pasión, amor, lujuria. También se huele el sudor y calor que sale de sus cuerpos, rozándose. Ya saben cómo va este juego. Los dos piensan en lo mismo. Uno encima del otro. Nunca habían sentido amor y pasión a la vez. Siempre suele ser un amor pomposo, con flores y bombones. Típicos chicos de la mano por el paseo marítimo de la ciudad, o en sitio más recóndito de ésta. Mimos y abrazos. O, por el contrario, el típico lío de una noche. 

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